El paternalismo en la obra se manifiesta de manera determinante a través de la relación entre el profesor Henry Higgins y su alumna, Eliza. Más allá de ser un elemento de la narrativa, la dinámica entre ambos se cimenta sobre una estructura de poder en la que el primero asume, con convicción, que tiene el derecho de moldear la identidad y el destino de la otra bajo su propio criterio simplemente por haberla salvado.
1. Control disfrazado de enseñanza
Desde su primera intervención, Higgins actúa como si Eliza careciera de la capacidad para decidir por sí misma. Con una actitud que rebasa lo meramente pedagógico, se impone en cada aspecto del proceso de transformación, guiándola mediante un régimen de correcciones que se reflejan en la puesta en escena y en su comportamiento, sin pararse a pensar ni a escuchar a la muchacha
2. “Sé lo que es mejor para ti”
El proyecto de cambio se presenta únicamente como una apuesta personal de Higgins, quien, sin dar opción a Eliza, define la ruta. Él se escuda en que la ha rescatado y es algo positivo para ella, sin dar su brazo a torcer.
3. Uso de un lenguaje condescendiente e insultante
Higgins recurre a expresiones que minimizan la individualidad de Eliza, reduciéndola a términos que la despojan de dignidad. Directamente en la primera canción cantada de la obra, directamente la insulta. Aquí su traducción al castellano para la película de 1964 y su versión teatral de 2001: .
Ved a ese desecho de la calle
Lo mismo habla que una condenada
Valiera quizás más hacerla ahorcar
Porque la muerte del inglés, quiere lograr.
Miradla atentamente y escuchadla
Envilece el idioma cuando habla
Habría que azotarla, ahorcarla
Por atentar contra el don de la palabra.
Identificar el paternalismo en My Fair Lady no solo nos ayuda a entender mejor las tensiones entre los personajes, sino que también sirve como punto de partida para pensar en la actualidad de la temática cuando llevamos esta historia a otro tiempo. En este caso, situar la obra en la estética del Londres de los años 80, con sus contrastes sociales, su energía callejera, su rebeldía estilística y su aire de transformación Desde esta nueva perspectiva, el discurso paternalista puede entrar en conflicto con los códigos culturales de una época que empieza a cuestionar más abiertamente las jerarquías de clase y género.